Isabel's profileMI CAJÓN DE SUEÑOSPhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    November 23

    Reflexiones. Robin S. Sharma

     
     
    Confía en que el invierno de tu congoja cederá ante el verano de tu alegría, del mismo modo que los rayos brillantes de la mañana siempre siguen a la parte más oscura de la noche.
     
    He descubierto que el dolor y la adversidad contribuyen en gran medida al crecimiento personal. Nada te ayuda a aprender, a crecer y a evolucionar más rápidamente. Nada te ofrece una oportunidad tan grande de recuperar mayor grado de tu poder auténtico como persona. Nuestros ojos humanos lo ven como una experiencia negativa.
     
    Un barco que nunca se aventura a ir más allá de su amarradero nunca correrá peligro, pero los barcos no están hechos para eso.
     
    Aferrarte a costas seguras en tu vida no es nada más que optar por seguir siendo prisionero de tus temores.
     
    Vuestras heridas deben transformarse en vuestra sabiduría. Vuestros obstáculos pueden convertirse en vuestros trampolines si vosotros queréis. Las cosas que os parten el corazón pueden hacer que vuestra vida sea todavía mejor.
     
    Confía en que la vida te llevará exactamente al lugar para el que estás destinado.
     
    Cuesta creer que vivimos en un mundo donde la mayoría de la gente se preocupa más por seguir a la multitud y hacer lo que hacen todos que por vivir sus sueños.
     
    Llegar al final de la vida o siquiera a la mitad y darte cuenta de que no te atreviste, de que no intentaste coger las estrellas con la mano, que no hiciste realidad ni tan solo una décima parte de tu potencial te partirá el corazón. Sobre esto confía en mí, lo veo constantemente. Al final de nuestra vida, lo que nos llena de pesar el corazón no son los riesgos que corrimos. En vez de ello lo que nos hace  sentir una tristeza inmensa es pensar en todos los riesgos que no corrimos.
     
    DESCUBRE TU DESTINO con el monje que vendió su ferrari. Robin S. Sharma
    November 09

    La noche

    A veces me quedo mirando un rato a la noche,
    miro su manto de estrellas que brillan en la oscuridad,
    el frío
    golpea mi cara,
    pero me gusta.
     
    Soledad y silencio, también veo en la noche.
    Un coche pasa, alguien caminando por la acera.
    Las hojas de los árboles se mueven movidas por el viento,
    me dicen que están ahí.
     
    Y al rato las luces se apagan y el silencio vuelve y... los ojos se cierran...
     
    Isa